NUNCA en tu Vida encontrarás una Bueva Oportunidad…

Las buenas oportunidades no se encuentran. O al menos no se encuentran “por la cara” o porque sí.

Para ver una buena oportunidad, y por ende tener la oportunidad de aprovecharla es necesario primero hacer un trabajo personal y profesional que nos permita ver dicha oportunidad, ver donde otros no ven…

Y esto implica leer entre líneas o atreverse allá donde nadie antes se atrevió a mirar. Ser un iniciador, ser un pionero y atreverse a dar el primer paso.

Las grandes oportunidades no son para los miedosos, son para los intrépidos.

Lo que quiero recalcar, es que para encontrar primero una buena oportunidad, implica tácitamente realizar un esfuerzo y mejora previa que nos permita primero localizar dicha oportunidad y en segundo lugar aprovecharla.

Y todo vuelve al punto de siempre, a la forma que tengo de entender la vida y el trabajo. Primero tengo que mirar hacia a dentro, mejorarme, y con esa mejora trabajar las posibilidades que se encuentran a fuera.

Porque si intento hacerlo en el sentido contrario, si quizás con suerte logre localizar por casualidad alguna oportunidad, pero lo más seguro es que no llegue a aprovecharla o me cueste tanto y se dilate tanto en el tiempo, que dicha oportunidad dejará de serlo.

Las personas que no viven un proceso de auto-mejora caen en lo que yo llamo las “oportunidades oasis”, que las ven, van hacia a ellas, pero cuando están a punto de alcanzarlas desaparecen como si solo hubiera sido una ilusión…

No sé tú, pero yo quiero tener una casa con un jardín tan grande que pueda llamarlo oasis en vez de vivir ensoñaciones que tarde o temprano se van difuminando hasta desaparecer por completo.

Todo esto tiene un precio. Toda decisión tomada o dejada de tomar ya es una decisión en sí. Todo nos da algo y nos quita algo, es ley de vida.

Evidentemente la construcción de un modelo de vida que requiera esfuerzos implicará una disminución de los placeres momentáneos de la vida; los llamados placeres rápidos; los que disfruta la gran mayoría de la población.

Al menos esa reducción se realizara de forma potente durante ciertos periodos de tiempo, en aquellos que te impliquen más dedicación, concentración y disciplina.

Pero eso a su vez nos da otro nivel de satisfacción mucho mayor: la realización.

Si nos conocemos de verdad, lo que implica un autoconocimiento de nuestros valores, inquietudes y talentos, podremos trazar un plan de vida que al ir cumpliendo metas nos lleve a la autorrealización.

Y la autorrealización es la cúspide de la satisfacción. Y no lo digo yo, que soy un aprendiz de la vida, lo dice la psicología y en particular la Pirámide de Maslow.

Habilidades Docentes 1.1

Además, para llegar a la autorrealización pasamos antes por el reconocimiento. Lo cual también tiene su impacto en nuestro estado anímico y satisfacción.

Como reflexión si estas a la espera de la “oportunidad de tu vida”, decirte que ya la encontraste. La mejor oportunidad de mundo eres tú, pero no tu yo actual, si no tu yo mejorado.

Es tu decisión si quieres seguir considerándote una versión finalizada e inmutable ni mejorable, adelante, pero luego no te quejes o no vengas llorando a tu entorno con que las cosas te podrían ir mejor…

La otra opción es considerarse un prototipo de algo que va a mejorar constantemente y sobre todo, sintiéndote agradecido y feliz en cada nueva “actualización del sistema”, ya que serán estas las que te llevan a primero encontrar y después ejecutar grandes oportunidades.

Y cierro con la frase de mi amigo Fran: “Te comes la vida, o la vida te come a ti”.



Vuelve arriba…